Sábado 6 de noviembre de 2010
EDITORIAL




Suena la campana

Después de semanas de lucha, un nuevo round se abre en la pelea de los estudiantes secundarios, universitarios y terciarios en defensa de la educación pública contra Macri y los Kirchner. Las irrupciones con tomas de escuelas y masivas movilizaciones que abrieron el proceso juvenil más importante de los últimos años, se empieza a traducir en nuevas organizaciones de base, centros de estudiantes y cuerpos de delegados. Trincheras políticas sobre las cuales es necesario intervenir decididamente. Es que la lucha reivindicativa, en reclamo de mejoras edilicias, becas y viandas pegó un salto al minuto de haber comenzado: rápidamente miles de jóvenes, muchos que recién nacieron a la “vida política”, entendieron que este reclamo particular se daba en el marco de una crisis política con el procesamiento penal del Jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, y al mismo tiempo lo señalaban como el principal responsable del deplorable estado actual de la educación pública.

Extender y coordinar

El contagio no se hizo esperar y sumó el descontento de las facultades, que más allá de estar regidas por el gobierno demagógico de Cristina, mostró que el derrumbe educativo no es una particularidad de la Capital Federal, sino un problema estructural y nacional. Por eso, desde el No Pasarán en secundarios, como desde nuestra organización hermana En Clave Roja en las universidades, comenzamos a discutir en las asambleas, centros de estudiantes y en la misma CUES la necesidad de plantar las banderas de una fuerte unidad, buscando extender y nacionalizar el conflicto, y sumar constantemente a los trabajadores-as como factor clave para ganar. Estas banderas que levantamos, se empezaron a hacer concretas, traduciéndose en un triunfo político (contra prácticamente todas las corrientes como PO-Sudestada-Mella) al realizarse la primera asamblea Interestudiantil con más de 2000 compañeros-as secundarios, terciarios y universitarios, estando presentes también delegaciones de las peleas más duras que libran hoy por hoy los trabajadores, como los obreros de Paraná Metal y los ferroviarios tercerizados del Roca. La enorme participación, la discusión y las resoluciones para seguir el conflicto y avanzar en la organización, muestran todo el potencial de estos organismos democráticos, de unidad, coordinación y lucha, indispensables para encarar una pelea seria contra el gobierno nacional y local.

Juventud en disputa

Hace algunos días, Cristina le quiso hablar a la juventud. Pero a los que verdaderamente les dirigió la palabra no fuer solamente a los aparatos pejotistas bancados por el estado con la administración discrecional de los planes “Argentina Trabaja”, que decoraron el Luna Park. A los que verdaderamente les habló la Presidenta del doble discurso, fue a todos los sectores patronales y gubernamentales que ven con rabia (sino pregúntele al facho de Feinman) como miles de jóvenes salimos a las calles a cuestionar los millonarios subsidios que recibe la educación privada y religiosa, o los subsidios que le son otorgados a los empresarios para sus negocios (muchos de esos golpistas declarados, como el actual “cristinista” Blaquier). Y, con un discurso de “conciliación de clases” les transmitió tranquilidad, “seguridad”, porque seguirá gobernando para ellos. El cuestionamiento a la decadencia educativa, desnudó para las masas, como los recursos nacionales están para agrandar las fortunas de los grandes empresarios. El pago de la fraudulenta deuda externa cuadruplicó el presupuesto “nac & pop” para educación pública. Por eso la lucha chocó tanto contra Macri y como contra los K, que con sus diferencias, representan los intereses de una misma clase social que pretende seguir ganando millones otorgando migajas, y que teme que este cuestionamiento se extienda y generalice entre los trabajadores. Los diferentes proyectos que hoy se pelean y enfrentan entre los pasillos del podrido Congreso Nacional, en los medios de comunicación, o en la misma Legislatura porteña (que no quiere echar a Macri en nombre de la institucionalidad) se disputan ahora quién puede desviar a la juventud que comienza a ponerse de píe. Quieren que vayamos detrás de alguna variante capitalista, aún cuando ninguna puede dar respuestas reales para los problemas estructurales que atraviesan a la educación, la salud y el trabajo en nuestro país, ya que no están dispuestos a afectar las ganancias patronales. En este sentido, el conflicto también sirvió para que miles de jóvenes hagan una experiencia con Pino Solanas, que se planta, pero para defender el “orden legal” y la “institucionalidad” contra las tomas de escuelas y el “caos” juvenil.

Obreros y estudiantes, unidos y adelante

Frente a un escenario donde todas las fuerzas políticas patronales, en sus distintos colores y tamaños, se pusieron en marcha para enfrentar, desgastar o incluso cooptar algunos sectores de este proceso de lucha genuino de la juventud secundaria, universitaria y terciaria; desde el NP le opusimos la pelea por construir una gran fuerza social para enfrentarlos. Desde abajo, queremos que surja esta fuerza, independiente de todas estas variantes del enemigo, para batallar no solo en el plano reivindicativo, sino para avanzar en el inicio de la construcción de una alternativa política propia de los estudiantes y trabajadores. Solo así, podremos avanzar en última instancia, en conquistar nuestras demandas, y transformar radicalmente la educación.

Es por esto que nuestra política estuvo y está centrada no solo en desarrollar fuertes organismos de coordinación, como la Interestudiantil, para fortalecer y nacionalizar la lucha. Sino que además, y como un aspecto fundamental, avanzar en tender lazos con los trabajadores en lucha. Los compañeros de Paraná Metal que enfrentan el vaciamiento K (que pretende dejar 900 familias en la calle) o los trabajadores de Kraft que enfrentan a la burocracia del sindicato, a la patronal yanqui y al gobierno nacional son una fuerza indispensable para la causa de los estudiantes, así como nosotros, podemos y debemos ayudarlos en su lucha.

La gimnasia de lucha y el ejercicio político que miles de estudiantes venimos haciendo, son los primeros pasos y la base sobre la que desde el NP peleamos por desarrollar una corriente revolucionaria y socialista, que de la mano de los trabajadores y el resto de los sectores populares, empiece desde hoy a pelear en cada escuela, facultad y fábrica por enfrentar los diferentes planes patronales, empezando por defender la educación y salud públicas. Avanzaremos así, en la perspectiva de terminar con el capitalismo, y sobre sus ruinas construiremos un gobierno de los trabajadores y el pueblo, que acabe con el dominio imperialista y el poder de los capitalistas. Con esta perspectiva militamos e invitamos a todos y todas a sumarse al No Pasarán.

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